Prórroga automática y preaviso: la fecha que nadie vigila
Muchos contratos se renuevan solos. Nadie vuelve a firmar: el contrato se estira otro período con las mismas condiciones, salvo que una de las partes avise a tiempo que no quiere seguir. Eso es una prórroga automática, y es lo que más sorprende a quien administra un contrato de servicios, un arriendo de equipos o un mantenimiento para una copropiedad.
La sorpresa viene de dos cosas. La renovación no pide tu firma, y la fecha límite para decir "no sigo" suele estar en una cláusula que nadie relee hasta que ya pasó. Cuando el aviso llega tarde, el contrato sigue corriendo y con él los pagos.
Cómo leer el preaviso
El preaviso es el plazo que da el contrato para avisar que no se renueva. Hay que revisar tres cosas:
- Cuánto tiempo antes del vencimiento hay que avisar. Por ejemplo, 90 días.
- Quién avisa y a quién. Muchas veces la obligación es solo de una de las partes.
- En qué forma. Si el contrato exige aviso por escrito, una llamada o un mensaje informal puede no servir como aviso: revisa qué forma pide el texto.
Ojo también con el conteo. Revisa si el contrato habla de días calendario o hábiles, y si dice desde cuándo se cuentan. Si el texto no es claro, conviene revisar ese punto con un abogado antes de que llegue la fecha, no el último día.
Por qué conviene un calendario de fechas
Una fecha escrita en un PDF no sirve si nadie la tiene en la agenda. Un calendario de vencimientos convierte cada fecha en recordatorios. Lo práctico es que cada vencimiento tenga avisos anticipados, y no uno solo el mismo día, porque para entonces ya es tarde para negociar o para enviar un aviso formal.
Con un calendario, el preaviso deja de depender de la memoria de quien administra. Queda registrado qué fecha es la límite y cuándo conviene actuar.
Cómo te ayuda Minuta
Minuta lee el contrato, sea PDF, foto o escaneo (hasta 50 páginas y 20 MB), y entrega una ficha con los datos clave: partes, valor, plazo, preaviso, cláusula penal y más. Además:
- Semáforo de riesgos en rojo, amarillo y verde. Cada riesgo va con la cita textual de la cláusula. Si un riesgo no tiene cita, no se muestra.
- Calendario de vencimientos con avisos por correo 30 días antes, 7 días antes y el mismo día de cada fecha, incluido el último día del preaviso.
- Privacidad: el contrato que subes no se guarda. Se lee y se descarta.
Un ejemplo ilustrativo (no es un caso real): un contrato de servicios por $1.850.000 mensuales más IVA, con prórroga automática y preaviso de 90 días por escrito, y una cláusula penal por los meses que falten del período en curso. Con esos datos, la ficha muestra el plazo del preaviso, el calendario marca la fecha límite con sus avisos previos, y el semáforo señala la cláusula penal para que la revises con calma. Qué hacer con ella lo decides tú, junto con tu abogado.
Pruébalo con tus contratos
Si administras contratos y quieres ver cómo quedan las fechas en tu caso, empieza con esto: